Capital Intelectual
“La riqueza de un pueblo no es la del suelo, sino la del cerebro”
Emilio Lledó
El capital intelectual es, a grandes rasgos, el conocimineto adquirido a través de la experiencia de una organización, institución o empresa. Se trata de una información intangible que permitirá a quien lo gestione adecuadamente aprovechar mejor las oportunidades, dando lugar a la generación de beneficios futuros.
Edvinsson fue uno de los primeros en ser consciente de la importancia del capital intelectual dentro de una empresa. Presenta el concepto mediante la siguiente metáfora: “una corporación es como un árbol. Hay una parte que es visible (las frutas) y una parte que está oculta (las raíces). Si solamente te preocupas por las frutas, el árbol puede morir. Para que el árbol crezca y continúe dando frutos, será necesario que las raíces estén sanas y nutridas. Esto es válido para las empresas: si sólo nos concentramos en los frutos (los resultados financieros) e ignoramos los valores escondidos, la compañía no subsistirá en el largo plazo”.
De esta forma, este promotor del desarrollo del capital intelectual afirma que “gran parte del valor de una empresa es inexplicable e incontable. El conocimiento, la marca, innovación y otros activos invisibles concentran más creación de valor que los factores clásicos de producción en la gran mayoría de los negocios”.
Steward, por su parte, lo define como “conocimiento, información, propiedad intelectual, experiencia, que puede utilizarse para crear valor. Es fuerza cerebral colectiva. Es difícil de identificar y aún más de distribuir eficazmente. Pero quien lo encuentra y lo explota, triunfa”. Steward afirma, además, que “en la nueva era, la riqueza es producto del conocimiento. Éste y la información se han convertido en las materias primas fundamentales de la economía y sus productos más importantes”.
De la misma forma, Skandia (compañía escandinava de seguros y servicios financieros), define el “capital intelectual como la posesión de conocimientos, experiencia aplicada, tecnología organizacional, relaciones con clientes y destrezas profesionales que dan a la empresa una ventaja competitiva en el mercado”.
Formas de desarrollo del capital intelectual:
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Identificar y realzar la visibilidad y mensurabilidad de los activos intangibles.
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Captar y sostener la comunidad mediante tecnología de compartir conocimientos.
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Cultivar y canalizar el capital intelectual por medio de desarrollo profesional, entrenamiento e intercambio de información computarizada.
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Capitalizar económicamente, agregando valor mediante la circulación de conocimiento, aumento de transferencia de destrezas y experiencia aplicada.
Una buena gestión del capital intelectual otorga a las organizaciones, empresas e instituciones:
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El reconocimiento explícito del valor económico del conocimiento.
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Capacidad de desarrollo del “conocimiento amplio” y del “saber hacer”.
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Capacidad de cuestionar valores, cultura y cambiar el comportamiento.
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Estimular la experiencia y el aprendizaje a través de la detección y corrección de errores.
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Habilidad de compartir pericias, experiencias e informaciones individuales.
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Habilidad creadora.
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Capacidad de articular conocimientos conceptuales sobre una experiencia.
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Busca activa de informaciones en el ambiente donde se inserten.
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Utilización de la capacidad creativa de sus empleados.
Dando como resultado las capacidades para:
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Desarrollar relaciones con los clientes para crear y mantener su lealtad, atraer nuevos mercados y brindar un servicio con mayor calidad y eficiencia.
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Introducir productos y servicios innovadores destinados a cubrir segmentos de mercado.
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Desarrollar tecnología de información, bases de datos y sistemas.
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Desarrollar productos y servicios personalizados de alta calidad, bajo costo y tiempos óptimos.
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Movilizar las competencias de los empleados hacia los procesos del negocio, desarrollando mejores prácticas, capacidades, calidad y tiempos de respuesta.
En resúmen, podemos decir que el conocimientos de las personas, sus experiencias, el “saber hacer” de la empresa, la satisfacción de los clientes, etc., son activos que explican buena parte de la valoración que el mercado concede a una organización y que, sin embargo, no son recogidos en el valor contable de la misma.
Por ello, podemos afirmar que la gestión del capital intelectual, es decir, del conocimiento, es un factor determinante para el progreso de la empresa u organización.
Como respuesta a esta necesidad o inquietud, se han realizado numerosos estudios que, si bien desde distintos enfoques (humano, de desarrollo e innovación, de proceso, económico o financiero…) todos persiguen un mismo objetivo: convertir en visible el activo intelectual, gestionarlo y transformarlo en un valor real para la organización.
Bibliografía:
www.gestióndelconocimiento.com
www.gestiondelcapitalintelectual.com
www.monografías.com
www.losrecursoshumanos.com
ciberconta.unizar.es
Marta Venegas
mvenamo@yahoo.es
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